CULTIVOS HIDROPÓNICOS

Un cultivo hidropónico es aquel que se desarrolla sin necesidad de sustrato o tierra. El soporte necesario de la planta se lo proporciona un material distinto del suelo y que puede ser inerte o no. En nuestro caso se opta por unos cestos modelados y fabricados en PLA (ácido poliláctico) con impresoras 3D, si bien existe una gran variedad de diferentes soluciones como cultivos en virutas de madera, fibra de coco u otras. El objetivo es conseguir un cultivo al cual le lleguen todos y cada uno de los elementos necesarios para su correcto desarrollo como son: luz, oxígeno, agua y nutrientes.

El agua es el medio de transmisión de todos estos elementos necesarios hasta las plantas. En un depósito contenedor se ubican 20 litros de agua con los nutrientes necesarios. Una bomba de presión de 25W 230V situada en el fondo del contenedor, a la cual se conecta un circuito de tuberías posibilitan una correcta recirculación y oxigenación. En las tuberías horizontales del circuito de diámetro 90 mm se ubican las cestas de PLA y en su interior las plantas de fresas. El nivel de agua está controlado y en todo momento se encuentra próximo a la mitad del tubo propiciando que la raíz de la planta quede parcialmente sumergida. Se pueden observar, por tanto, dos partes claramente diferenciadas en las raíces. Por una parte, está la parte que queda fuera del agua o aeróbica y, por otra, la que queda dentro del agua o anaeróbica. Ambas son necesarias para la alimentación y oxigenación de la planta.

Se pueden consultar documentos que datan el origen del cultivo hidropónico en la civilización Azteca, si bien su explotación a mayor escala comienza en los años 50. En la actualidad, es una técnica poco conocida y relativamente poco extendida para los beneficios que puede aportar a la sociedad. Debido a la alta capacidad de producción por superficie de cultivo, el mejor aprovechamiento de recursos hídricos, facilidades en cuanto a recolección y procesado de producto, y reducción de plagas asociadas al cultivo en tierra, lo convierten en un método de cultivo idóneo para el presente y futuro de nuestra sociedad.